Lo que se haya oculto en el ver
- 4 mar 2019
- 3 Min. de lectura
Por Gustavo Adolfo González @gagolio

Algo que me gusta mucho de la fotografía es que no es solo lo que aparenta ser, la misma palabra ya te lo dice: Foto-Grafía, descomponiendo la palabra y hallándole su origen vemos que significa literalmente escribir con la luz. Al hablar de escritura inherentemente también hablamos de lectura. Entonces ¿Podemos leer una foto? Sí ¿Cómo hacemos esto? Primero tenemos que identificar cómo esa fotografía se comunica con nosotros. Una manera es buscando información sobre el autor, dónde, cuándo y cómo fue hecha y en qué contexto, etc… también qué nos dice a nosotros, qué nos hace sentir, en qué nos hace pensar. Luego de esto necesitamos indagar en nuestros propios pensamientos, sentimientos e ideas y emociones, debemos hacer una introspección. Mirar dentro de nosotros mismos.
Porque también sabemos que la fotografía es reflejo, no solo de la realidad que existe allá afuera sino también de la realidad que llevamos por dentro. Cuando entendemos el poder comunicativo que tiene la imagen no solo para uno sino para todo el que la ve, es necesario que conozcamos cuáles son los códigos o elementos que funcionan para transmitir mejor ese mensaje que queremos comunicar, esa idea, esa emoción que queremos causar en nuestro espectador. Si yo conozco estos códigos, estos elementos del lenguaje visual, sí, dije lenguaje porque la fotografía hoy en día es un lenguaje, tendré más herramientas para escribir visualmente aquello que trato de decir, de comunicar, de expresar al otro.
Es exactamente igual a la caligrafía que hacemos cuando queremos escribir correctamente. Así como las intenciones de un escritor, al igual que sus emociones se pueden observar en su manera de escribir, las palabras que usa, los elementos que usa al escribir, su caligrafía, su ritmo… su manera de comunicar mediante la escritura es la que lo define como escritor y como persona. Pasa igual en la fotografía, la manera en la que fotografiamos más lo que fotografiamos es la manera como nos comunicamos con el mundo.
La fotografía también puede combinarse con otras artes, otras disciplinas como la escritura, la música, la pintura, el cine… incluso con las ciencias como la informática, la medicina, la antropología… la fotografía en principio fue un desarrollo tecnológico, un avance científico de mediados del siglo XIX. Fue un invento que cambió la forma de ver el mundo, tanto que nos podemos llegar a preguntar qué vemos cuando vemos, cuánto vemos cuando vemos y cómo vemos lo que vemos.
Hay mucho que no sabemos que se esconde detrás de una fotografía. Y aunque no lo sepamos al principio, toda intención obedece a un por qué y para qué. El fotógrafo que utiliza la cámara fotográfica como un instrumento para hallar respuestas, para hacer ver, para establecer un diálogo, comienza a usar estos elementos del lenguaje con mejor criterio para comunicar según sea su intención.
Desde la época de las cavernas el hombre ha usado la imagen para comunicarse y dejar evidencias de su existencia. El ensayista Walter Benjamin dijo no hace mucho tiempo “no el que ignore la escritura, sino el que ignore la fotografía será el analfabeto del futuro”. Personalmente, considero que la fotografía para que tenga un impacto más allá del simple acto fotográfico no solamente debe obedecer a una intención sino también generar una ruptura, un cambio, una transformación, una nueva conexión entre lo que se mira y quien lo mira.
Y es que le he cogido tanto cariño a la fotografía no solo por lo que es y lo que puede llegar a ser, sino por lo que me ha enseñado que soy y lo que puedo llegar a ser. La fotografía es mi principio, mi medio y mi fin. Es una vía de escape a un mundo de nuevas percepciones e ideas que integran y transforman todo lo que hace parte de lo que somos. Es una manera de conectar no solo conmigo sino con las personas y descubrir el mundo que me rodea como si fuese un niño que observa por primera vez. La fotografía es el lenguaje que combinado con la escritura me permite expresar lo que se halla oculto en el ver.







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