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Proyecto TEF de enseñanza visual para niños y adolescentes

A lo largo de éstos años en la fotografía siempre me ha llamado muchísimo la atención cómo quienes acuden a Universidades y academias al ser mayoritariamente jóvenes, tienen poco o ningún conocimiento previo sobre fotografía. Claro, cómo y cuándo iban a aprender. Aunque por supuesto esto ya no es tan así, porque con la andanada de video tutoriales que se consiguen en youtube, los chamos prácticamente ya saben fotografía antes siquiera de que sus padres les compren la cámara.

 

Además, hoy por hoy los chamos son nativos digitales, ¡si nacen con un teléfono inteligente en las manos! La visualidad toda está incorporada en ellos desde que nacen. Pero no es menos cierto que se consigue un montón de información sin orden ni forma. Todos los aspectos técnicos están sobradamente cubiertos y sin embargo los chamos, aunque están aprendiendo por sus cuentas, están aprendiendo lo que sea, como sea.

Hace unos años, viviendo en Barquisimeto, estaba buscando dónde aprender pintura, que siempre me gustó. Para mí, para nadie más, no es que tenía sueños de ser un pintor, sólo quería saber cómo pintar un cuadro. Y llegué a la Escuela de Artes Plásticas Martin Tovar y Tovar, un liceo público en el que los jóvenes hacían una secundaria donde la física, la química y las matemáticas eran reemplazadas por el dibujo, la escultura, el tallado y la fotografía entre otras. Cuando entré me parecía que estaba soñando con alguna escuela Waldorf de un país desarrollado: aquello no podía ser Venezuela. Pero sí, lo era, lo es. Una escuela donde gradúan artistas, ¡menuda maravilla!

Hace unos años una queridísima amiga, Andreína, que entonces daba clases en la escuela de Comunicación Social de una reconocida Universidad de Ciudad, Guayana, en Venezuela, me invitó para darles una clase magistral a sus alumnos sobre Fotonarrativa. Esta actividad la repetimos un par de veces más. La verdad fue una experiencia hermosa y fantástica. Pero de allí salí con una preocupación que luego se tornó en certeza: éstos chamos -es decir, jóvenes-, recién graduados de bachiller, no sabían nada. No tenían, en general, un mínimo de educación visual. Recordé a los jóvenes con los que estudié Fotografía en la Escuela de Artes, en una cátedra libre que dicta el reconocido Oswaldo Blanco, algunos de los que allí hacían vida eran egresados de ese bachillerato. La verdad es que éstos nos llevaban una ventaja considerable al resto.

Todo esto, aunado con la inexistencia de una academia que enseñara fotografía en la ciudad me llevó al planteamiento que cimenta TEF.

Todos aprenden lo técnico por sus cuentas, pero la fotografía hoy por hoy no se reduce a la consecución de una imagen perfecta, eso ya quedó en el pasado, ahora las cámaras logran imágenes perfectas ellas solas, practicamente. El operador, el fotógrafo es quien finalmente debe exponer su pensamiento, su opinión, su criterio; sus dudas y búsquedas son ahora las que deben tomar el protagonismo. Y es allí donde me he formado y he indagado. Y es allí donde creo fervientemente deben enfocarse el grueso de esfuerzos de cualquier fotógrafo en pleno siglo XXI. Y de allí germina TEF.

Llegado a este punto quiero aclarar que la escuela TEF, si bien tiene formaciones para adultos (siempre partiendo del decir, del indagar, de la fotografía en tanto lenguaje y medio de expresión), su fin último es la enseñanza a los jóvenes. Niños desde los ocho años hasta adolescentes en edad secundaria. Allí es que irán la mayor parte de los esfuerzos y sueños. Por enseñar a estas nuevas generaciones a ser pensadores visuales, creadores conscientes. Que sea un trabajo que vaya cimentando un futuro de creadores diferentes. Mi apuesta total es hacia ese sentido.

Para eso hemos creado el Proyecto TEF de enseñanza visual para niños y adolescentes, que pretende llevar ciclos de talleres móviles a escuelas, liceos y colegios para impartir conocimientos básicos de la fotografía como medio, primero, y como lenguaje y expresón, después. Buscarlos, buscar a esos jóvenes que son fotógrafos natos, o que en sus corazones crece la imagen, más que el pálpito, y darles una formación continua, que no quede en una experiencia de un día o dos, sino que sea una formación constante que lleve a un proceso evolutivo perenne.

 

Para ejecutar este sueño estamos buscando apoyo, en Venezuela o Argentina, principalmente; y  para que quienes crean que este proyecto es realizable y reproducible en otras partes del mundo. Precisamos nos apoyen con las inversiones que debemos hacer para poder dedicarnos por entero a esta tarea a la que le apostamos todas las fichas.

Ayúdanos aportando o compartiendo, replicando la información de este apasionante Proyecto.

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