5 cosas que debes tener en cuenta antes de hacer una sesión fotográfica
- 19 dic 2017
- 3 Min. de lectura
La fotografía es imagen del mundo, real o inventado, no importa. Cuando un fotógrafo realiza una sesión para un cliente pasan, en general, dos cosas: El cliente quiere las mejores fotos para su producto o servicio (que puede ser él mismo, claro) y el fotógrafo quiere realizar las mejores fotos, las más impactantes y hermosas. El primero casi nunca sabe con exactitud lo que quiere en realidad. El segundo, tampoco. Y he allí el problema. En términos generales ambos quieren imagenes hermosas, que los ayuden a vender más, a proyectarse más. O simplemente imágenes hermosas para regodearse en ellas. Y eso está bien.
Pero en un mundo cada vez más visual, donde el 90% de la información que consumimos nos llega a través de la vista cabe preguntarnos, ¿queremos imágenes hermosas o queremos imagenes poderosas? La belleza mueve ciertas fibras, evidentemente. Y en muchos casos, serán justo las fibras importantes y necesarias. Pero en otras ocaciones la belleza no bastará. Cualquiera ha conocido alguna vez a un hombre o una mujer muy bellos, pero tontos como un molusco. Cualquiera puede entender el por qué, para variar, acompañar la belleza estética con la belleza de alma, de significados, será algo no sólo justo y necesario, sino que más de uno agradecerá.
Es importante, por esto, distinguir cuando tu cliente tiene más que belleza para ofrecer, y que trabajes en sintonía con ese poder. El poder de las cosas con corazón. Para ello:
No olvides entrevistarte con tu cliente. Y esto va mucho más allá de acordar la fecha y costos de tu trabajo. La entrevista debe servirte para urgar en tu cliente, para conocerle y saber qué quiere, y si notas que no lo sabe, urgar más, preguntar más, de manera que puedas ayudarle a encontrar su idea. Una idea suya, de la cual tú seas un facilitador.
Olvida tus propias ideas, trabaja con tu cliente. Ve al fondo. Para seguir con el planteamiento anterior, no temas a los conceptos, no temas ir más allá de la belleza estética. En los significados hallarás una belleza distinta, que te permitirá explorar zonas de la estética que seguramente no te habías siquiera planteado.
Anota todo de lo que te vaya diciendo tu cliente, orientalo y anota: pídele que asocie lo que quiere a colores, sabores, olores, sentimientos. Y anotalos. Al final de la entrevista tendrás una suerte de mapa mental que te permitirá ver la situación completa, y a él mismo ver con claridad su concepto, su idea: su imagen.
Llegado este punto, ¡BINGO! tienes un concepto para desarrolar. Busquen juntos la locación que se adecúe mejor a su sesión, a su mensaje. Y planifiquen la hora, el vestuario, utilería. Todo cuanto sea necesario en función de potenciar esas imágenes que conceptualizaron juntos.
Por último procesa las imágenes acorde y en sintonía con eso que has venido trabajando desde su conceptualización y ejecución. No adornes ni postproceses en exceso si no es necesario. Trabaja para potenciar, no para adornar.
Te darás cuenta, eventualmente, que tendrás un grupo de imágenes distintas a lo que hayas realizado antes. Éstas se parecerán más a tu cliente que a ti, seguro. Pero cuidado, que también hay allí un trozo tuyo; si las lees bien lo notarás y te garantizo que tendrán aún más fuerza y te sentirás más complacido y, ni se diga: más conectado con lo que haces y con tus clientes. Esto, además, funcionará igual para tus clientes.
Es decir, lo que sucederá es que lograrás ir tejiendo redes de clientes más en sintonía con ellos mismos y contigo. Esto te traerá más clientes que busquen esa misma felicidad. Y sin dudarlo te aseguro que tener estos clientes te hará a ti mismo más feliz.
Si llenamos las redes sociales y nuestras calles con imágenes hermosas y llenas de significado, estoy seguro que crecerá no sólo nuestra cultura visual, sino nuestra conciencia y nuestra paz con respecto a lo que estamos construyendo. Inténtalo.







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